aprender y a vivir el sentido de catar una taza de café, sus sentidos, sus papilas gustativas, su memoria sensorial empezará a construir percepciones que en un futuro les permitirá a los infantes ser minuciosos a la hora de apreciar los atributos del café    y entender sus propios sentidos, protegiéndose de no fumar, no tomar licor y no consumir sustancias psicoactivas.

“Así nos damos cuenta que tenemos una habilidad innata y natural para catar un café gracias a la vivencia en el mismo campo, donde hay olores de las frutas cítricas como la naranja, la mandarina, el olor de la molienda, la panela, la miel de la caña de azúcar y estar en contacto permanente con la naturaleza ayuda a tener una memoria sensorial, lo que es clave para los catadores” 

Categorías: procesos

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